Biografía

Sobre mí

La dulzura del chocolate impregna mi infancia. El calor humano que recibí del padre y la madre siempre llevó el aroma del arte de la pastelería.

Los neulas deliciosas de la madre en Navidad, el trabajo del chocolate para Pascua, las cocas de la verbena de San Juan y, de nuevo, los panallets para el otoño … Siempre inmerso en el humilde arte pastelero que ofrece para cada fiesta los tradicionales dulces a los vecinos del pueblo.

Era pequeño, un niño, pero mis sentidos estaban delirosos para experimentar y jugar con todo lo que mi padre me enseñaba. Pasaron los años y mientras me iba haciendo mayor persistía el deleite que paulatinamente forjó mi camino como pastelero. Mi padre se retiró pero la madre siguió con la pastelería. Y yo … no ser si fue por la nostalgia del olor a crema, la textura del chocolate fundido en la nata, el cuerno de un croissant caliente, las crujientes delicias que picoteaba, o simplemente por el amor a el oficio que se respiraba en casa, que sentí el empujón a involucrarme y sacar adelante la pastelería familiar. Así pues, ahora me tocaba a mí seguir con las tan deliciosas recetas centenarias.

La tradición es valiosa por la sabiduría y el ‘buen hacer’ que incorpora, pero también por su capacidad de absorber la innovación. Es desde este punto de vista que, poco a poco, intenté moldear todo un montón de inquietudes que ya cocían dentro de mí desde hacía años a los productos más tradicionales. Por ejemplo, como que siempre me había gustado pintar, el chocolate me ofrecía la posibilidad de incluir esta expresión artística en el proceso de creación.

Los dos años de después de la escuela fueron un tiempo perfecto para digerir los aprendizajes y poder experimentar y fusionar las recetas caseras con las nuevas técnicas adquiridas. No lo dudé dos veces. Sin más pretexto que seguir ampliando mis conocimientos me apunté al Trofeo Lluís Santapau. La creación supuso un mes de trabajo de investigación que compartí con el equipo de la escuela. Todo ello una experiencia increíble que culminó con la alegría de recibir el primer premio, pero que sobre todo atribuyo al buen rollo que vivimos entre compañeros que aman este oficio y que son tan merecedores de este premio como yo.

Y ahora .. ahora me toca seguir ofreciendo las deliciosas exquisiteces con las que crecí con el amor y dedicación que me han enseñado. Después de todo esto me halaga ver a mi hijo hacer castillos de chocolate y sentir, en él, la misma felicidad que sentía yo en mojar el cuerno del cruasán dentro del perol de la nata.

Premios

  • Maestro pastelero y chocolatero, ganador del trofeo Lluís Santapau 2010 (mejor maestro chocolatero de España)
  • Mejor joven maestro innovador de Cataluña 2011